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¿Cómo me comunico con mi hijo?

Por Lic. Lizette O. Núñez Amaya / Psicóloga de Primaria Menor

La comunicación es el centro para una buena relación entre padres e hijos, en donde se va formando valores y desarrollando una inteligencia emocional.

El comunicarnos asertivamente nos permite expresarnos en libertad, con honestidad y empatía, respetando siempre a la otra persona.

Al existir una verdadera comunicación entre los familiares se mantiene una relación estable y duradera, de respeto y afecto.

Para ello, existen algunos puntos claves que podemos trabajar en familia:

● Es importante cuidar el lenguaje no verbal, ya que solo las palabras no son suficientes para comunicar los pensamientos con asertividad, también se necesita del correcto tono de voz y la postura corporal al momento de hablar.

● Hay que mostrarse coherentes entre lo que decimos y hacemos, es decir, si comunicamos una cosa y terminamos haciendo otra cosa, se resta valor a las palabras y eso podría dañar la confianza entre familiares.

● La empatía nos permite conectar con los sentimientos, pensamientos, y deseos de los otros miembros de la familia.

● Reconocer los errores nos enseña a sobreponerse a la adversidad, generando estrategias para manejar diversas situaciones. De esta manera cada miembro de la familia reconocerá sus defectos y virtudes.

● Realiza preguntas que promuevan una conversación en familia y no solo se obtengan respuestas cortas.

– ¿Qué fue lo mejor que te pasó en el colegio?

– ¿Cual es el lugar más padre del colegio?

– Si hoy hablo con tu maestra, ¿qué crees que me diga de ti? – ¿Qué aprendiste hoy?

– ¿Cómo ayudaste a tus compañeros o maestra hoy?

– ¿En qué momento estuviste más feliz?

– ¿Cuéntame algo bueno qué pasó hoy?

– Si mañana pudieras ser el/la maestra ¿qué cosas harías?

El fortalecer esta comunicación con nuestros hijos, nos ayudará a mantener siempre esa cercanía, confianza y seguridad.

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Mi hijo llora todos los días al llegar a la escuela, ¿qué hago?

Ms. Fernanda Pereda / Preschool & Lower Elementary Principal

Como Padre de Familia deseamos ver a nuestros hijos crecer y emprender su camino académico, sin embargo, en las primeras semanas de clases podemos toparnos con una carga emocional inesperada. Si nuestro hijo se despide fácilmente de nosotros, sentimos un alivio por verlo partir ante una nueva aventura; pero ¿qué hago cuando mi hijo llora y experimenta angustia cada vez que se separa de nosotros cuando lo dejamos en su colegio?. 

Si quieres lograr un proceso de adaptación a la escuela más alentador y menos traumático para la familia completa, te invito a realizar las siguientes estrategias. 

1. Asegúrate que tu hijo esté durmiendo las horas necesarias para su edad de manera corrida; para niños de 2 a 5 años se recomiendan entre 10 a 13 horas de sueño diario. 

2. Levántalo temprano para que tenga tiempo de desayunar en casa de forma tranquila. Evita darle su desayuno en el camino porque al llegar al colegio se va a interrumpir la actividad y puede ser un detonante de frustración o aversión en el niño. 

3. Establezcan una rutina de despedirse desde casa  con un beso y un abrazo, así te anticipas a la separación que van a vivir en la escuela y ellos irán más confiados de tener un gran día. 

4. Haz un checklist diario en donde le recuerdes a tu hijo que tenga listo todos sus artículos escolares  (mochila cerrada, lonchera lista, cubreboca puesto, etc.) para hacer más sencillo su descenso del vehículo y reforzar su sensación de seguridad ante el reto diario.

5. Evita entretener a tu hijo en el camino a la escuela con una tablet o celular ya que al llegar al colegio va a tener que interrumpir el juego o el vídeo y cabe la posibilidad que dicha frustración la ancle con la experiencia de llegar al Colegio. Promueve un ambiente de plática o de canto con tus hijos durante su traslado al colegio para hacer más ameno su tiempo en el tráfico sin la necesidad de usar un medio electrónico. 

6. Si tu hijo está llorando al momento de llegar a la escuela y ya está de la mano o en los brazos de una maestra, te recomendamos no bajarte del vehículo. La sugerencia más efectiva es que les digas “adiós, te amo, vas a estar bien, paso por ti en la salida” y avanzar en tu vehículo. Las maestras auxiliarán a tu hijo para que llegue bien al salón de clases. 

7. Evita en toda medida mentirle a tus hijos con frases como “aquí me voy a quedar esperando” o “ahorita te alcanzo en tu salón”. Estas frases pueden generar una momentánea sensación de seguridad en tu hijo, sin embargo, cuando note que tu promesa no fue real, desconfiará de sus papás y se sentirá inseguro cada vez que se separe de su familia. 

Recuerda que toda adaptación es crecimiento y el cuerpo y la mente no busca adaptarse sin experimentar cambios o retos. La incomodidad es buena, genera crecimiento.   Tu trabajo como papá es impulsar la formación y avance de tus hijos, aun y cuando estos cambios duelan o generen angustia. Tu hijo es tu espejo emocional; tus expresiones y emociones son su referente de reacción.  Toma esto en cuenta, si mamá es fuerte, segura y resiliente, el hijo tenderá a sentirse seguro, tranquilo y acogido. 

Tranquilos, todo proceso tiene un inicio y un fin, el proceso de adaptación al colegio pronto se logrará, mantente positivo y apoya a tu hijo a disfrutarlo. 

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Editorial Mayo 20’2022

Regresando a los eventos presenciales

Ms. Larissa Romero / Lower Elementary Assistant

Hace dos años el mundo se vió afectado por la llegada de un nuevo virus. El sector de la educación fue de los más vulnerables. Nos mandaron a casa y desde entonces hemos aprendido muchas cosas pero también hemos extrañado otras.

Aprendimos que la tecnología es nuestro mejor aliado para seguir aprendiendo  con clases en línea, aprendimos lo importante que son las relaciones sociales, aprendimos que es mejor una clase presencial, aprendimos a valorar a nuestra familia. 

Hoy poco a poco nuestras agendas se empiezan a llenar con eventos, el Día del Niño, el Día de las Madres, las clases públicas lo cual  nos llena de emoción.  Volver a ver papás caminando por los pasillos del colegio  y a los niños disfrazados y nerviosos por enseñarles a sus papás lo que han aprendido es invaluable.  Padres de familia sonrientes de ver de nuevo a sus hijos desarrollándose en el ambiente escolar nos da la oportunidad de fortalecer los lazos entre familia y colegio para continuar trabajando en equipo.

Definitivamente los eventos han cambiado. Aún tenemos la necesidad y responsabilidad de cumplir  los protocolos de seguridad.  Los eventos son pequeños y por grupos, vemos a nuestros alumnos salir a bailar con cubre bocas y guardando la sana distancia. Sin embargo, estamos felices de recibirlos y compartir con ustedes la experiencia de aprendizaje de sus hijos.

Sigamos cuidándonos para que estos eventos que tanto extrañamos sigan. 

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Editorial Mayo 13’2022

Formando alumnos Globales

Ms. Karen Fast / Upper Elementary & Jr. High Academic Coordinator

Uno de los grandes retos de la educación, no solamente en nuestro entorno, sino a nivel mundial, es la de formar alumnos globales que sean capaces de examinar y analizar perspectivas y visiones interculturales con la finalidad de interactuar adecuada y efectivamente con personas de distintas culturas. Cada día, la exigencia de estar preparado a un nivel más integral, con conocimiento de prácticas, tradiciones y estilos de vida de otros países, se convierte en una necesidad ya que estamos conectados con otros individuos desde interacciones a través de redes sociales hasta solicitudes de admisión para ingresar a universidades extranjeras.

 ¿Cómo podemos definir a un alumno global? 

Según Fernando Reimers, experto en programas de educación para la ciudadanía mundial, un alumno global es el que cuenta con las capacidades cognitivas, intrapersonales y de autoconocimiento,  aquel alumno que cuenta con el conjunto de conocimientos, disposiciones y habilidades que le permiten comprender el mundo y participar de forma efectiva en él. Un alumno global pone en práctica sus competencias globales contribuyendo a expandir el bienestar humano, la inclusión y la sustentabilidad.

Necesitamos más alumnos con mentalidad global que tracen sus metas tomando como premisa la realidad que vivimos actualmente, siendo investigadores críticos y empáticos, ciudadanos del mundo capaces de respetar otras culturas y aprender de ellas; alumnos que aprovechan cada oportunidad de crecimiento, incorporando prácticas  extranjeras en su formación académica y profesional, en pocas palabras, alumnos con una mentalidad flexible, de apertura y mejora continua.

En West Heights llevamos varios años aplicando estas competencias globales a través de nuestros eventos de investigación y desarrollo como lo son el STEAM Fair y el Cultural Awareness Week; nuestros alumnos han sido parte esencial en su proceso de formación, han logrado desarrollar y potenciar sus múltiples habilidades mientras investigan de algún tema en particular e incorporan sus conocimientos previos.

Seguimos trabajando de la mano de nuestros alumnos con el propósito de impulsarlos en sus competencias globales; formemos hoy alumnos con una mentalidad global para el mundo globalizado del mañana.

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Editorial Mayo 6’2022

¿Qué he aprendido a decirme?

Lic. Girasol García Tamez / Upper Elementary & Jr. High Councelor

Como seres humanos vamos aprendiendo a través de nuestras experiencias e influyen factores motivacionales, familiares, educativos, culturales y sociales en nuestro desenvolvimiento. Estas experiencias y nuestra interacción con el entorno desarrollan ciertas creencias acerca de nosotros mismos, de los demás y del mundo, creando nuestro lenguaje interno, es decir, nuestra autocharla, estamos siempre pensando y dialogando con nosotros mismos y la pregunta clave sería “¿Qué he aprendido a decirme?” 

La interpretación y significado que le damos a las situaciones son las que nos hacen sentir de una manera determinada y lo que nos impulsa a actuar; por ello se vuelve importante cuestionarnos y prestar más atención a lo que pensamos. 

¿Cómo puedo saber si algunos de los pensamientos me impulsan o me limitan?

Existen pensamientos que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos y otros que producen emociones intensas y que nos impiden encontrar soluciones.

El detectar nuestros tipos de pensamientos nos ayudará a estar más consciente de lo que nos decimos y buscar pensamientos alternativos al encontrar aspectos limitantes, esto no significa mantener un lenguaje positivo todo el tiempo, sino mantenerlos más acercados a la realidad:

“Soy incapaz” –

“No pierdo nada con intentarlo”

“No se va a solucionar el problema” –

“No puedo saber lo que todavía no ha ocurrido”

“¿Y sí me equivoco?” – 

“El equivocarme no significa fracasar, es aprendizaje y lo puedo volver a intentar”

Recordemos que esto nos ayuda a seguir reconstruyendo nuestras creencias e impactará en nuestras emociones y la manera en que actuamos, además, tiene beneficios como el aumento de expectativas de la vida, menor riesgo de rasgos depresivos, bienestar emocional y físico, regulación emocional, reduce los niveles de estrés, entre otras.

Constantemente los niños y los adolescentes nos observan y van aprendiendo de nosotros, impulsémoslos a través de nuestro ejemplo y ayudémoslos a encontrar constantes pensamientos que los impulsen día con día.

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Editorial Abril 29’2022

Involucrarnos con nuestros hijos

Dr. Efrén Martínez Ortíz

Los límites le dan a los jóvenes la maravillosa oportunidad de usar la libertad, de decidir si rompen el límite, si lo negocian o si lo cumplen.

Dr. Efrén Martínez

Durante los últimos años algo ha quedado claro en la investigación de las conductas de riesgo de los jóvenes: A mayor monitoreo e involucramiento de los padres en las actividades de sus hijos, se disminuyen los problemas de comportamiento, hay menor presencia  de malas influencias, poca participación en actividades delictivas, menos comportamientos sexuales de riesgo, así como disminución de abuso de sustancias psicoactivas. Los jóvenes que cuentan con padres que están pendientes de las actividades que ellos realizan, presentan menos comportamientos agresivos, sufren menos de depresión y manejan mejor los eventos de bullying. En general, la presencia y actuación paternas  previene serias consecuencias para el bienestar del adolescente .

El conocimiento de las actividades, lugares y compañías  en las que se encuentran los hijos  suele brindar una menor probabilidad de que los problemas se mantengan y se vuelvan dificultades crónicas en el adulto del futuro. Por ello, los padres deben desarrollar la capacidad para tener conocimiento del qué  están haciendo sus hijos, dónde lo están haciendo y con quién, sumándole a ello, un adecuado control y supervisión amorosa de sus actividades. Para los jóvenes es importante conocer las expectativas que tienen los padres acerca del comportamiento que ellos deben tener; es preciso que sepan y sientan que están siendo acompañados y que conozcan con claridad las consecuencias de sus transgresiones.

En Colombia, las tasas de embarazo adolescente alcanzan el 19.5% y el consumo de alcohol suele darse entre los 12 y los 13 años, por solo mencionar algunos de los problemas juveniles que podrían prevenirse si hubiese una mayor presencia e intervención activa de los padres de familia, pues este tipo de práctica disminuye el consumo de sustancias y otras conductas de riesgo.

Nuestros hijos necesitan límites firmes, consistentes y amorosos. Debemos como adultos  romper el miedo que nos produce poner límites y una vez que lo hemos hecho, ser mas perseverantes. Tal vez debamos  asumir esta responsabilidad de otra manera, pues cuando alguien pone un límite suele creer que la función del mismo es tan solo que le hagan caso; sin embargo, esta acción tiene beneficios mucho mas importantes que la simple obediencia. En realidad, los límites le dan a los jóvenes la maravillosa oportunidad de usar la libertad, de decidir si rompen el límite, si lo negocian o si lo cumplen, si los jóvenes no tienen ni siquiera un límite que romper, difícilmente aprenderán a usar su libertad, pues solo la ponemos en práctica cuando tenemos algo de qué liberarnos. Por otro lado, los límites nos enseñan a insistir y defender lo que queremos, los adolescentes (y los adultos) no son felices cuando les ponen un límite, pues es extraño que alguien disfrute de que le impidan hacer lo que quiere, por ello, cuando adoptamos esta práctica con nuestros hijos, también les damos la oportunidad de aprender a pelear por lo que quieren, de  defender lo propio.

Poner límites no solo ayuda a educar la libertad y defender lo que se quiere, el límite también cumple la función de enseñarle a los jóvenes a perder, pues no podemos tenerlo todo en la vida, y realmente, quien no aprende a perder nunca, suele sufrir mucho con el paso de los años. Definitivamente los límites no están diseñados para que nuestros hijos crezcan como esclavos que no pueden pensar distinto, mas bien todo lo contrario; les enseñamos con ellos a tomar decisiones y a vivir de manera consciente, pues la conciencia funciona por contrastes, sabemos de la luminosidad por la oscuridad, del frio por el calor, si no hay contrastes, no hacemos conciencia; tomamos decisiones desde las diferentes opciones, si solo se tienen las mismas, no se toman decisiones conscientes.

Nuestros hijos se evitarán muchos problemas si hacemos nuestra tarea y cumplimos con la misión de ser padres; ganamos en el presente cuidándolos amorosamente y sembramos en su futuro para que también aprendan a poner límites cuando en la vida adulta tengan pareja, socios, empleados o jefes. Quien no aprende a poner límites, es esclavo de los demás.

Fuente: Semana: https://www.semana.com/opinion/articulo/efren-martinez-padres-deben-involucrarse-con-los-hijos/464873/