¿Vivir sin música?

Mr. Cirilo Maldonado

Music Coordinator & Instructional Coach

Durante los ensayos para diversos eventos, terminaba con un cuestionamiento constante, ¿Es posible poder vivir sin música?, esta pregunta consiste en cómo nos afecta la omnipresencia de la música en nuestra sociedad actual, investige un poco al respecto y se los comparto. Un científico británico Trevor Cox desarrollo el mismo cuestionamiento, llevó a cabo un experimento de “ayuno musical” y estos fueron sus resultados:

1.- La imaginería musical comenzó a funcionar Los primeros días de quedarse sin musica, simplemente no podía dejar de imaginar musica, sentía la necesidad de silbar, cantar, tararear, o bailar para expresar, a las melodías repetitivas que se quedan “pegadas” en el cerebro se les llama “earworms” (parásitos de oído), regularmente están basadas en lo que escuchamos de manera cotidiana o llaman poderosamente nuestra atención, el comenta que este bombardeo interior de melodías pegadizas se mantuvo durante los primeros días del ayuno y luego se calmó gradualmente hasta estabilizarse en algo más normal. Esto quiere decir que cuando se elimina la música de la vida, nuestro cerebro la intenta compensar con diversas estrategias.

2.- Desear desesperadamente cantar. Durante los primeros días, mi música interior quería salir en todas las actividades diarias, a lo largo del día estaba desesperado por externalizar el sonido de mi canción favorita. En un momento en que dejé escapar unas notas accidentalmente, también percibí cuánto más placentero era que solo imaginar la melodía en mi cabeza, comentó el científico.

3.- Me hacía la pregunta ¿Hay gente a la que no le gusta la música?. Después de una semana sin música, todo comienza a ser muy cansado y aburrido, la razón podría ser que se estaba perdiendo la capacidad que tiene la música para estimular los centros cerebrales de placer. Un estudio de la Universidad de Barcelona publicado el año pasado llegó a la conclusión de que hay gente que no disfruta de la música. Los investigadores le pusieron un nombre a esta condición: anhedonia musical. En una parte del estudio los científicos les hicieron oír piezas musicales a los participantes y en otra los hicieron jugar un juego que tenía recompensas económicas. Así observaron que las personas con anhedonia musical, obtenían placer del juego pero no de la música, lo que indica diferencias en la forma en que se accede a los centros del placer del cerebro en comparación con la mayoría de la gente.

4.- ¿Hay formas de vivir sin música? Es imposible evitar la música por completo y llevar una vida normal. Durante nuestro día a día, la música está en todas partes, en el centro comercial, en la tiendita de la esquina, con el vecino, en nuestras redes sociales, etc. La única manera de deshacerse de ella es encontrar un remoto espacio de reclusión y desconectarse de toda la tecnología.

5.- La música es tan ubicua que se ignora fácilmente. En diferentes puntos de mi día a día, me ha tomado varios minutos notar que la música estaba presente. Nuestro sistema auditivo está constantemente recogiendo sonidos y nuestro cerebro tiene que decidir cuáles son importantes y merecen atención, y cuáles pueden ser ignorados sin peligro. A menudo, la música suena tan baja en los lugares públicos que si yo estaba concentrado en otra cosa, mi cerebro no la registraba. Cuando me daba cuenta, era demasiado tarde.

Mi conclusión es que me da muchísimo gusto pertenecer a una comunidad educativa preocupada por enseñar a vivir con música y además, interesa en impulsar todos los días para que llegue a nuestros alumnos, maestros y familias. Aprovecho para comentarles que estamos preparándonos para nuestra Gran Gala Musical y eso me hace sentir emocionado para seguir creando un vínculo con este maravilloso arte. Y ustedes, ¿Pueden vivir sin música? Los invito a compartirme sus comentarios en: cmaldonado@inglesamericano.edu.mx o bien escríbanme por Twitter a @MrCiriloM Saludos y excelente día.

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